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ANNA

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lunes, 6 de abril de 2009

LA LEYENDA DE NARCISO


Un hermoso joven que todos los días iba a contemplar su propia belleza en un lago. Estaba tan fascinado consigo mismo que un día se cayó dentro del lago y se murió ahogado.En el lugar donde cayo nació una flor, a la que llamaron narciso.
Cuando Narciso murió, llegaron las Oríades - diosas del bosque - y vieron el lago transformado, de un lago de agua dulce que era, en un cántaro de lagrimas saladas.
- ¿Por qué lloras? - le preguntaron las Oríades.
- Lloro por Narciso - respondió el lago.
- Ah, no nos asombra que llores por Narciso! - prosiguieron ellas -. Al fin y al cabo, a pesar de que nosotras siempre corríamos tras él por el bosque, tú eras el único que tenia la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.
- ¿Pero Narciso era bello? - preguntó el lago.
- ¿Quién sino tú podría saberlo? - respondieron, sorprendidas, las Oríades -. En definitiva, era en tus márgenes donde él se inclinaba para contemplarse todos los días.
El lago permaneció en silencio unos instantes.
Finalmente dijo:
- Yo lloro por Narciso, pero nunca me di cuenta de que Narciso fuera bello.
Lloro por Narciso, porque cada vez que él se inclinaba sobre mis márgenes yo podía ver, en el fondo de sus ojos, reflejada mi propia belleza.

(*)Fuente: Oscar Wilde

viernes, 3 de abril de 2009

EL NOMEOLVIDES


Según una vieja leyenda islámica, un ángel se encontraba llorando a las puertas del Paraíso, del que Alá le había expulsado porque el ángel amaba a una mujer mortal.
Sólo sería perdonada si plantaba la flor nomeolvides por todo el mundo. Cuando el ángel contó a su enamorada este requisito, tan difícil de cumplir, ella prometió ayudarlo en su tarea.
Tanto amor y sacrificio conmovieron a Alá, que otorgó la inmortalidad a la mujer y abrió las puertas del Paraíso a los amantes.

jueves, 2 de abril de 2009

EL MUGUETE


Una leyenda de la baja Edad Media cuenta la historia de San Leonardo, protegido del rey Clodoveo de Francia, que dedicaba su tiempo a tratar de aliviar las penas de los enfermos.
La vida en la corte disgustaba tanto al santo que un día decidió dejarla e irse a vivir en una choza en el bosque, alabando a Dios constantemente por su generosidad y por los maravillosos regalos que la naturaleza le ofrecía.
Un buen día, recibió la provocativa visita del diablo en forma de dragón. Un duelo debería decidir quien sería el dueño del bosque.
La lucha duró tres días, hasta que el santo consiguió hundir su cruz en las fauces del dragón. De la sangre que derramó el dragón brotó hierba venenosa; de la que perdió San Leonardo, creció muguete.
En Francia, los enamorados se obsequian con esta flor para desearse suerte.

miércoles, 1 de abril de 2009

LA FLOR DEL CARDO


Cuenta la leyenda que en el siglo X, durante el reinado de Malcom I de Escocia, los normandos se acercaron a los combatientes escoceses, aprovechando la oscuridad de la noche para sorprenderlos y obtener una fácil victoria.
Sin embargo, uno de los intrusos pisó un cardo y, al no poder soportar el dolor que sintió, gritó con todas sus fuerzas provocando que los escoceses despertaran y empuñaran sus armas contra los atacantes, a los que vencieron.
Desde entonces, el cardo es el emblema nacional de Escocia aunque, ya desde el siglo VIII existía, entre los escoceses, la Orden del Cardo, cuyo lema era: "Nadie me provoca sin ser castigado".

lunes, 30 de marzo de 2009

KOSPI, LA LEYENDA DE LAS FLORES


KOSPI(1)
Cómo nacieron las flores
Leyenda Tehuelche

Hace mucho, muchísimo tiempo, las plantas aún no tenían flores. En ese entonces vivía en el sur una bella niña tehuelche[2] llamada Kospi, de suaves cabellos y dulces ojos negros. Una tarde de tormenta, cuando el fulgor del relámpago iluminaba todos los rincones de la tierra, Karut (el trueno), la contempló asomada a la entrada del Kau (toldo) de sus padres.

La vio tan hermosa, que a pesar de que él era rústico, hosco y bruto, se enamoró locamente de ella. Ante el temor de que la linda niña lo rechazara, la raptó y huyó lejos, retumbando sobre el cielo, hasta desaparecer de la vista de los aterrados padres de la chica. Al llegar a la alta y nevada cordillera, la escondió en el fondo de un glaciar. Encerrada allí, fue tanto el dolor y la pena que sintió que de a poco fue enfriándose hasta que se convirtió en un témpano de hielo, fundiéndose con el resto del glaciar.

Tiempo después, Karut quiso visitarla y al comprobar su desaparición, se enfureció terriblemente lanzando bramidos de desesperación. Tanto ruido rodó hasta el océano y atrajo muchas nubes que empezaron a llover y llover sobre el glaciar hasta derretirlo completamente. Así, Kospi se transformó en agua y corrió de prisa montaña abajo en torrente impetuoso. Luego se deslizó por los verdes valles y empapó la tierra.

Al llegar la primavera, su corazón sintió ansias de ver la luz, de sentir la cálida caricia del viento y de extasiarse contemplando el cielo estrellado por las noches. Trepó despacio por la raíz y tallo de las plantas y asomó su preciosa cabecita en las puntas de las ramas, bajo la forma de coloridos pétalos. Habían nacido las flores. Entonces todo fue más alegre y bello en el mundo. Por ese motivo es que los tehuelches llamaron Kospi a los pétalos de las flores.

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[1] En lengua Tsoneka o tehuelche se le denomina Kospi a los pétalos de las flores.
[2] Dice la leyenda “... Kospi empleaba el tiempo en las tareas propias de la mujer Tsoneka, coser quillangos, pintarlos, preparar pinturas, tejer mantas...”.
Costumbre de la mujer tehuelche.